El intento de Golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 se convirtió en un acontecimiento decisivo no sólo para la consolidación de la monarquía española, sino también para la democracia.
El rey don Juan Carlos de Borbón representó un papel trascendental este día, que recuerda lo poco que faltó para que el sistema se viniera abajo.
Pasados 32 años de esta fecha, el sistema vuelve a desquebrajarse. Esta vez, la disconformidad con el Gobierno no la protagonizan un grupo de militares armados, sino gente de a pie que utiliza sus manos y su voz para defender la democracia que se había garantizado desde aquel día.
Sin embargo, en esta ocasión, no será la Casa Real la que defienda, como hizo entonces, el estado social y democrático de derecho, sino que protagonizará uno de los muchos escándalos que salpican a España.
Confiemos en que, como sucedió ese 23 de febrero, alguien abogue verdaderamente porque se preserve la democracia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario